1) Aprenderás qué hacer exactamente en cada ciclo para no abandonar tu vida social ni tus responsabilidades familiares.
Conocer cada síntoma de toxicidad de tu tratamiento y seguir una guía de cómo puedes evitarlo (o si aparece, qué debes hacer), te permitirá tener más dias «buenos», menos visitas a urgencias y más tiempo para ti.
2) Recibirás herramientas para que el tratamiento te limite lo menos posible en tu cotidianidad.
Sabiendo cómo y cuándo aparecerán esos síntomas tan molestos que vienen con cada ciclo de quimio o inmuno, podrás organizar tu día a día para seguir haciendo aquello que te gusta hacer o que venías haciendo antes del diagnóstico.
3) Conseguirás vida con sentido real y tiempo de valor con tus seres queridos mientras dure el tratamiento.
Al aceptar que el tratamiento hace su trabajo y que la vida no se detiene del todo, sino que cambia de ritmo y de forma, logras poner foco en tu vida como primer plano mientras dure el tratamiento.






